Respuesta a la minera canadiense “Cardel”

Babel

Respuesta a la minera canadiense “Cardel”

Javier Hernández Alpízar

Engañoso el discurso de la “Minera Cardel”. En la sección “A Revolución 11”, página 6 de diario Política del jueves 9 de febrero, vuelve a acusarme de “seguir tratando el tema de manera poco objetiva y sesgada”. Insiste en que la mina a tajo abierto “Caballo Blanco”, impulsada por la empresa canadiense GoldGroup Mining, bajo los nombres ad hoc “Candymin SA de CV” –con el que firma sus documentos ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat– y de “Minera Cardel”, nombre de apariencia local para una empresa canadiense, no daña el ambiente.

La firma, desde “Villa Rica, municipio de Actopan”, de nuevo el director general Rick Irvine. Cierra diciendo: “Insistimos, tenemos principios éticos de acción bien definidos y queremos ser un factor de desarrollo regional.” El discurso corporativo de la minera canadiense es que ellos tienen de su lado las razones “técnico científicas” y que han “demostrado técnicamente” que no harán daño ni a las instalaciones de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde, ni al medio ambiente ni a las comunidades cercanas.

Tratan de ampararse en instituciones mexicanas, como el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM. Curiosamente ya no mencionan a la Universidad Veracruzana, la cual se ha deslindado públicamente de ellos, contrario a otros convenios que anteriormente la UV pregonó en su propio medio (el periódico Universo), como el realizado con otra empresa sumamente cuestionada y cuestionable, Granjas Carroll. La hipocresía es el homenaje del vicio a la virtud.

Pero vayamos al caso de la minera canadiense que pretende explotar oro y plata a cielo abierto en los cerros La Paila, Las Cruces y Bandera, a tres mil metros de Laguna Verde. La minera canadiense –al igual que otras de su país, que han explotado con la misma técnica en lugares como el Cerro de San Pedro en San Luis Potosí, en El Carrizalillo en Guerrero, y en San José del Progreso, Magdalena Ocotlán, Oaxaca– insiste en que paga impuestos y que “respeta las leyes mexicanas”.

Hay muchas evidencias que pueden ayudar al lector a dimensionar los hechos. La primera es que busque la información sobre los otros proyectos mineros, idénticos a Caballo Blanco, y vea que, en los hechos, sí ocurren todos los daños ambientales que en Veracruz denuncia la Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LaVida), y en otros lugares denuncian organizaciones como el Frente Amplio Opositor (FAO) a la Minera San Xavier de San Luis Potosí –que ha ganado legalmente a la minera, la cual opera por imposición del poder Ejecutivo, en los tiempos d Fox y ahora en los de Calderón–, y en Oaxaca, la Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán.

Mi trabajo respeta ese tipo de evidencias, en la experiencia y el dolor de esos pueblos: En todos los casos, la mineras canadienses han tenido el mismo discurso “técnico científico” de que todo estará bajo control y remediarán los daños al entorno. En todos los casos, el discurso es falso y los daños, dolorosos, son muy reales.

La pregunta es: Si las minas a tajo abierto que usan masivamente explosivos y cianuro, están hechas para impulsar, “con principios éticos”, el desarrollo, los empleos y el bienestar, además de ser amables con el medio ambiente, ¿por qué están prohibidas en Canadá?

Esto no lo puede negar el firmante de la carta “aclaratoria” Richard Irvine, porque lo ha admitido en una entrevista con el periódico electrónico Plumas Libres:

“El directivo reconoció que en países de primer mundo proyectos a cielo abierto como el de Caballo Blanco, que se realizan en los municipios de Alto Lucero y Actopan, estarían prohibidos.

– En Europa y Canadá ¿tienen proyectos como éstos?

– No.

– ¿Únicamente en América Latina?

– Sí.

– ¿Está prohibida la minería a cielo abierto en países de Europa y en Canadá?

– Tengo conocimiento que sí, pero no puedo comentar más. Pero en México sí es permitido, ¿no?– comentó, sin dar más detalles.”

El diálogo es revelador. En estos momentos, circula una carta abierta al Parlamento de Canadá, en la cual le piden aprobar el proyecto de ley C–323 (Ley de promoción y protección internacional de los derechos humanos).
Se trata de una iniciativa de ley que permita juzgar por las violaciones a los derechos humanos que cometen empresas canadienses fuera de su territorio. Quienes promueven la firma de esta carta tienen en mente, entre otras, a las mineras canadienses que están operando con impunidad en América Latina, y lo señalan explícitamente en su exhorto a apoyarlos: “Desde Fronteras Comunes de Canadá se está promoviendo el apoyo a una ley que permite que la justicia canadiense juzgue a las multinacionales por hechos cometidos fuera de su país. Este tipo de iniciativa es importante dentro de la campaña para judicializar a las mega mineras tóxicas de minería.”

Los ejemplos de violaciones a derechos humanos que ponen en el papel son la minería canadiense Marlin (en Guatemala) y el proyecto hidroeléctrico Belo Monte (en Brasil). Pero a ellos pueden añadirse los proyectos mineros canadienses en México, arriba citados. El lector puede hallar las descripciones de algunas de gravísimas violaciones a derechos humanos cometidas por mineras canadienses en México en dos artículos: “Minería sangrienta”, de Francisco López Bárcenas y “Las corporaciones de la muerte, mineras canadienses” de Gilberto López y Rivas, ambos en La Jornada.

Hay una resolución del Parlamento Europeo prohibiendo el uso del cianuro en la extracción minera en todo el territorio de la Unión Europea: “El 5 de mayo de 2010, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que pide a la Comisión se prohíba el uso de cianuro en la minería dentro del territorio de la UE antes de que acabe el 2011, con el fin de proteger el medio ambiente, la salud humana y la diversidad biológica.”

Una de las tragedias que inspiró esa resolución es ésta: “Europa ha experimentado de forma directa los peligros y consecuencias de este tipo de minería. La Resolución lo toma en consideración recordando que hace diez años se produjo una de las mayores tragedias medioambientales de la Europa Central, cuando el 30 de enero de 2000 se rompió un dique de contención de residuos de la mina de oro de Baia Mare, situada en Rumania. El derrame provocó que 100, 000 metros cúbicos de barro y aguas residuales –con una concentración de 126 miligramos de cianuro por litro– se vertieran por varios canales y afluentes hasta el curso superior del río Danubio a su paso por Belgrado, desembocando finalmente en el mar Negro. La tragedia tocó varios países centroeuropeos, por lo que la Resolución considera estas tecnologías, utilizadas y previstas para las actividades mineras, como un peligro transfronterizo. Sin embargo, a pesar del tiempo y las reflexiones en torno a la peligrosidad del cianuro, empresas como la sociedad Rosia Montana Gold Corporation (RMGC, una joint venture entre la canadiense Gabriel Resources y Minivest, una empresa pública rumana), siguen empeñadas en promover su uso.”

De modo que el Parlamento Europeo sí está poniendo a la ética por encima del lucro, pues “mediante Resolución promulgada el pasado 05 de mayo de 2010, prohibió de manera general el uso de tecnologías mineras a base de cianuro y solicitó una moratoria a la Comisión Europea antes del 2011 en este sentido.”
Los dos primeros acuerdos de la comisión del Parlamento Europeo son significativos:

“1. Considera que el cumplimiento de los objetivos de la UE, establecidos en la Directiva marco sobre la política de aguas, esto es, conseguir un buen estado químico de las aguas y proteger los recursos hídricos y la diversidad biológica, sólo puede lograrse mediante una prohibición general del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro;

2. Pide a la Comisión que proponga la prohibición completa del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro en la Unión Europea antes de finales de 2011, puesto que es la única forma segura de proteger nuestros recursos hídricos y ecosistemas de la contaminación por cianuro procedente de las actividades mineras, y que, al mismo tiempo, proceda a una evaluación de impacto ordinaria”… (ver)

No es mentira que la minería que extrae oro y plata usando cianuro daña los mantos acuíferos, en consecuencia, mineras como GoldGroup Mining no pueden hacer el truco de formar mineras con nombres locales en Canadá y en Europa. Vienen a México, porque nuestras leyes con permisivas, no prohiben el cianuro por ejemplo, simplemente la Semarnat les pide un estudio de riesgo por usar más de un kilo de cianuro (basta el cianuro equivalente al tamaño de un grano de arroz para matar a un ser humano, y las mineras usan toneladas).
No me enfrascaré discutiendo la laxitud de las leyes en mi país con una empresa extranjera, solamente mencionaré que las autoridades en México son aún más laxas que las leyes. Ojalá aprueben en Canadá la ley que permita juzgar a empresas de ese país por las violaciones a derechos humanos fuera de su territorio. En México, tendremos que corregir nuestras leyes, prohibir el cianuro, poner el valor del agua por encima de otros menos importantes, como el oro.

La “objetividad” no consiste en aceptar toda la información, interesada, sesgada y parcial, que la minera canadiense pregona de su proyecto, hay algo más importante aún: que los mexicanos busquemos la verdad de los hechos, porque su discurso de “desarrollo” es sumamente engañoso.
Como de hecho esta carta está hecha para los lectores cotidianos (no me interesan los infundios de la minera canadiense, pero el que calla otorga, por eso es mi deber responder), dejo el tema de las leyes mexicanas y sus deficiencias para más adelante y comparto algunos números que dan a conocer los técnicos ambientalistas que han analizado la MIA de la empresa canadiense (hay que considerar que muy probablemente la empresa minimice lo que le conviene minimizar, no hay estudios hechos de manera independiente, todas las MIAs los hacen las empresas interesadas. Eso ya dice mucho del proceso “aprobatorio” de la Semarnat):

Solamente en la etapa de exploración, gastarían ciento diecisiete mil ochocientos cincuenta y dos metros cúbicos de agua.

En la etapa de explotación, la extensión directa de bosque primario que desaparecerá, según la empresa, es de ciento setenta punto sesenta y dos hectáreas. Las afectaciones indirectas ampliarían la cifra.

También en etapa de explotación, el consumo de agua es de tres mil metros cúbicos diarios por seis años, para el proyecto parcial de la zona norte (podría haber otras), agua bombeada desde los acuíferos de El Diamante, Actopan, y de la costa veracruzana. En suma: un millón noventa y cinco mil metros cúbicos anuales. La cantidad total de la etapa, seis millones veintidós mil quinientos metros cúbicos.

Piense el lector si conviene esa sobreexplotación (y contaminación, como saben bien en los parlamentos de Canadá y la Unión Europea) del agua en un país ya declarado en sequía y en una zona, Actopan, en donde las reses están muriendo y una mayor escasez de agua no les ayudará a mejorar.

Sustancias tóxicas. Cianuro de sodio: un mil quinientas toneladas en un año, y un total, en la fase explotación, de siete mil quinientas toneladas. Ácido clorhídrico: sesenta mil litros en un año, y en la etapa: un total de trescientos mil litros. Además, otras toneladas y miles de litros de sosa cáustica (sesenta toneladas anuales, un total en la etapa de trescientos mil toneladas), ácido nítrico, bórax, carbonato de sodio, fluxpar, litargirio. Imagine el transporte de estas sustancias, que en Europa ya han causado desgracias como la arriba citada, por las carreteras de Veracruz.

Consumo de combustibles fósiles, causantes del cambio climático: Diesel, un mínimo de cien mil litros mensuales, y un máximo de doscientos mil litros mensuales. Anualmente, entre un millón doscientos mil y dos millones cuatrocientos mil litros de diesel. Gasolina: trescientos sesenta mil litros anuales y un millón ochocientos mil litros en la etapa. Gas LP: Sesenta mil litros anuales y un total de trescientos mil litros. Además usarán: aceite, líquido enfriador, aceite para engranes, grasa lubricante, aceite hidráulico, hipoclorito de sodio, acetileno, acetona, peróxido de hidrógeno, oxígeno, acetileno, nitrato de plata, cal viva, ácido rodánico, millsperce, y otros químicos en cantidades pantagruélicas.

No nos vengan a dar lecciones de “objetividad” y “ética” quienes traen a nuestro país proyectos que en su país les han prohibido, precisamente en defensa de las aguas, los bosques y de la vida.

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One response to “Respuesta a la minera canadiense “Cardel””

  1. nar Gtz Cortes says :

    No puede ser posible esto! caramba, nosotros los ciudadanos debemos de actuar de ya con mas esfuerzo del que se ha hecho, iniciando que a nuestros politicos demostrado esta, que no les importa absolutamente mondrigos convenecieros por unos centavos venden su vida, sabemos que son de conciencia corrompible, pero nosotros no. Debemos defender nuestro ecosistema ya basta de ser saqueados por extranjeros, si señores saqueados por extranjeros, ya vinieron los españoles ahora canadienses, NO YA NO! no pueden venir a explotar nuestro territorio nacional, nuesrra patria, nuestra tierra, nuestra naturaleza, dañarla, lastimarla hasta matarla NO SEÑORES AQUI NO SUCEDERA ESTO si en esto se va mi vida la entrego! pero no mas tierra mansillada por estos vende patrias y sus compradores canadiences, AHORA ES CUANDO MEXICANO, PO´S NO QUE MUY CHINGONES…….. NO PREGONAN A LOS 4 VIENTOS QUE SOMOS MACHOS HE?…. Y AGACHAN LA CABEZA CUANDO LES GRITAN FUERTE UNOS EXTRANJEROS …DESPIERTA Y UNETE A LA DEFENSA DE LA VIDA

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